14 julio 2012

Capitulo 32 "La luz de mi oscuridad"



-          Pues no, no lo estuve. Es cierto que la quise mucho pero como a una hermana – Derek le miraba sin creérselo – La quería mas que a ti, de eso si que estoy seguro – le dijo a Derek.

En mi interior sentí relajarme, había estado muy pendiente de que era lo que contestaría.

-          Esta bien, te toca Jacky – dijo Derek con una sonrisa traviesa.

-          Bueno..., Sam verdad o prenda – me dijo Jack.

-          Mmmm... Verdad – ¿que iba a perder?.

-          ¿Qué es lo que más deseas ahora mismo?


-          Pues que pasen pronto estas dos semanas para poder ver a mi madre – le dije sonriente.

Me sonrió tierno, como si ya lo supiera. Una bombilla se encendió en mi cabeza. ¿Y si utilizo este juego para responder a mis preguntas?

-          Te toca Samy – me dijo Derek.

-          Jack, verdad o prenda – dije con una sonrisa traviesa en mis labios.


-          Verdad – dijo encogiéndose de hombros.

-          ¿Es posible... – me estaba poniendo nerviosa – que Mikel sea mi hermano?


Jack abrió bien fuerte los ojos sorprendido para luego echarse a reír.

-          ¿Dónde esta la gracia? – pregunto Derek confuso.

-          En la farmacia – le contesto Jack sin parar de reír.


Me sentí mal por dentro, la respuesta era muy importante para mi y el no tenia ningún pudor en reírse. Un cojín salió volando dirección la cara de Jack.

-          Contéstame – dije totalmente seria con otro cojín en la mano preparada para dar guerra.

-          Eso, o sino... ya sabes Jacky te toca prenda – le dijo Derek divertido al ver mi reacción.


-          Esta bien – levanto las manos en son de paz – No, no es tu hermano ¿qué te ha hecho pensar eso? – me dijo intrigado.

Agarre fuerte el cojín.

-          Una de las noches que acosté a Mikel dijo entre sueños el nombre de mi madre y la llamaba mami... – dije tímida con la cabeza gacha.

-          Este Mikel... – dijo negando con la cabeza – Siempre la ha llamado así, mami Cath o simplemente mami.


-          ¿Por qué? – me estaba poniendo muy nerviosa, sentía que la respuesta a esta ultima pregunta era de vital importancia, pero el mundo estaba contra mía, como siempre. La puerta se abrió y se vio a un Mikel con ojos de sueño.

-          Sam... ¿estáis jugando? – me quede petrificada, le quería mucho pero era de lo mas impertinente, me arme de fuerza y le sonreí - ¡Ala! ¿Es una guerra de almohadas? ¡Yo también quiero!


Fue corriendo a mi cama y comenzó a saltar mientras le daba cojinzazos a Derek. La situación se descontrolo y todos acabamos metidos en aquella guerra. Algún cojín, no se cual, se rompió y empezaron a salir un montón de plumas por todas partes. Las risas llenaron aquellas cuatro paredes. Me olvide de todo, me olvide de lo importante y me uní a la fiesta. Aquella noche acabamos rendidos y sin darnos cuenta dormimos todos juntos en mi cuarto.

Cuando abrí los ojos vi el estado de mi cuarto. Había plumas por todas partes. Mikel dormía a mi lado acurrucado entre mis brazos. Derek dormía a los pies de la cama con la boca abierta y Jack estaba mirando por la ventana. Deje bien recostado a Mikel en mi cama y me acerque a Jack.

-          Buenos días – dije desperezándome.

Jack giro la cabeza y me miro. Se le veía triste y en su mirada se apreciaba un alo de nostalgia.

-          ¿Estas bien? – pregunte preocupada.

-          Creí haber superado el dolor – me dijo volviendo la mirada a la ventana – Creí haber olvidado como murió mi madre.

-          ¿Tu... tu madre esta muerta? – dije acongojada por la impresión de sus palabras.

-          Si – se volvió a mirar a los otros dos para ver si seguían durmiendo, ahora roncaban – Me gustaría explicarte como fue, quizás... quizás así me sentiría mejor – dijo con una sonrisa triste.

-          Si eso es lo que necesitas te escuchare, te lo debo después de todo lo que me habéis dado – le dije sosteniendo su mano entre las mías para darle mi apoyo.

-          Tu madre y la mía han sido amigas desde niñas. Cuando tu madre empezó a salir con un tío cerca de los dieciocho se separaron y perdieron el contacto – supongo que ese tío sería mi verdadero padre – El caso es que con los años se volvieron a encontrar, tu madre intentaba ganarse la vida para poder comprarse un casa y traerte con ella. Yo tenía trece años y Mikel era un recién nacido. Un día mi madre fue a buscar a la tuya al trabajo en coche. Estaba en el cruce delante del trabajo de tu madre cuando un coche perdió el control y choco con el de mi madre – cerro con fuerza la mano que tenia libre – Tu madre corrió hasta donde estaba la mía. Mi madre estaba casi muerta cuando la encontró, en los brazos tenía a Mikel protegiéndolo con su cuerpo. Le hizo prometer a la tuya que lo cuidaría como si fuera su hijo – ahora entendía porque dijo Mikel que su mama, no su mami, su mama era un ángel. Sentí que una lagrima caía por mi mejilla – Y así lo hizo, Catherine a cuidado de Mikel como si fuera suyo. Por eso Mikel la llama mami, porque en funciones lo a sido aunque el sabe muy bien que nuestra madre esta en cielo...

-          Oh... Jack... Lo siento mucho...- le abracé, le abracé con todo mi cariño.

Él me correspondió el abrazo y hundió su cabeza en mi cuello haciendo todo lo posible por no llorar.

-          Tu madre fue un regalo para mi familia. Nos dio su amor a cambio de amor. Trabajo y cuido de Mikel y de mi como la mejor. Apoyo a mi padre en su dolor por la perdida de su mujer compartiéndolo el dolor por esa misma perdida – acaricio mi pelo con su mano – No nos dijo que su hija la estaba esperando, solo se lo había contado a mi madre. Se lo guardo para ella hasta que vio que nosotros estábamos enteros. Una noche mi padre la encontró dormida en el balancín de la habitación de Mikel, mientras el dormía en su cuna, con una foto en su regazo. En esa foto salíais las dos. Tu madre se despertó y con lagrimas en los ojos le contó su historia y su promesa. Ese día todos le quisimos devolver el favor, pero...

Se escucho un sonoro bostezo.

-          Así que mientras yo duermo vosotros os hacéis mimitos eh – dijo Derek risueño.

Al momento Jack y yo nos separamos rojos como tomates, dejándome con la intriga de cómo continuaba su historia. 

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