13 febrero 2012

Capitulo 2 "La luz de mi oscuridad"


-          Samy, ¿de verdad que te caíste por las escaleras de tu casa y te partiste el labio? – me dijo Raquel, mi amiga del alma.
-          Sí, segura – le dije.
Nadie sabe de las palizas que me da mi padre una semana si y otra también, No quiero que nadie sienta pena por mi. Llevaba doce años ocultando la brutales palizas que ese hombre, llamado mi padre, me propinaba desde la marcha de mi madre a mis cinco años. No se lo había contado ni a Raquel, a pesar de ser mi amiga desde siempre. Mi excusa era que era demasiado patosa, cosa bastante cierta. Encuentra un camino totalmente llano donde en medio del camino haya una piedra, y allí me veras tropezar a mi.
Ahora estaba en clase, sentada en mi mesa. Esperando al que profesor llegara. Se encontraba en una reunión.
-          ¿Vendrás conmigo a una tienda nueva que han abierto? – me pregunto mi amiga sacándome de mis pensamientos.
-          No puedo, tengo que prepararle la cena a mi padre y hacer la casa.
-          No se como lo aguantas, de verdad – me dijo – Haces de ama de casa para tu padre y además traes siempre la tarea hecha y sacas excelentes notas. Das asco. – me dijo con una sonrisa.
-          Solo hago lo que se espera de mi, nada más.
-          Blablabla, hago lo que se espera de mi  -  me dijo imitándome con burla y soltó una carcajada – Lo que eres es la esclava de tu padre, nada más.
A veces pensaba que Raquel sabía más de lo que yo le contaba pero nunca me preguntaba. Quizás tenía la esperanza de que algún día yo tuviese valor suficiente y le confesase la verdad. Aun así, siempre estaba dispuesta a animarme mientras estamos juntas. 
-          Por favor, ocupen sus sitios, tengo que comunicarles algo – dijo nuestro profesor mientras entraba en la clase. Espero un minuto a que cada uno estuviera en su sitio y continuo – Hoy tenemos que darle la bienvenida a un nuevo alumno que se incorpora a nuestro instituto. Vendrá a esta clase. Entra por favor.
La puerta se abrió y entro un chico alto. Era moreno, los ojos eran de un color azul cristalino, parecía poder sumergirte en ellos. Su piel era un tanto pálida, sus brazos eran fuertes y tenía la espalda ancha. El chico me miró, desafiándome con la mirada. Me ganó y yo agache la cabeza.
-          Chicos, este es Jack McGregor. Su familia se a trasladado recientemente y desde hoy será vuestro compañero. – miro al chico y le dijo – Siéntate detrás de Samantha, allí en fondo al lado de la ventana. 
Jack recorrió el pasillo y se sentó en el asiento detrás de mi. Noté su mirada dirigida a mi, en mi cogote, como cuchillos. ¿Se puede saber que le había hecho yo?
El profesor continuo con la clase y al finalizar la jornada yo me preparé para marcharme cuando Raquel me cogió del brazo y me llevo a donde estaba hablando Jack con el delegado de la clase.
-          Hola Jack, me llamo Raquel y ella es Samantha  - dijo señalándome – solo queríamos decirte que si necesitas cualquier cosa cuentes con nosotras.
-          Muchas gracias – dijo con una media sonrisa, demasiado falsa para mi parecer.
-          No te preocupes por eso Quick  - le dijo el delego, Tom, a Raquel – Como delgado de la clase esa es responsabilidad mía, procurare de que este bien atendido y además...
-          Si, si, Tom, lo que tu digas – dijo Raquel con su brillante sonrisa – Solo tenlo en cuenta ¿Vale? – le dijo a Jack mientras le guiñaba el ojo.
Seguidamente conseguí liberar mi brazo y me dirigí a mi pupitre. Raquel me siguió.
-          ¿Y eso a que venia? – le dije.
-          No venia por nada en concreto, solo quería ser amable con el chico nuevo. No hay nada malo en eso – dijo con una sonrisa.
-          ¿Debería advertirle de que va a ser tu próxima victima? – le dije mientras la miraba de soslayo.
-          ¡Ay! Pero de que hablas, no tengo ni idea de lo que me estas diciendo – me dijo haciéndose la loca.
Yo me empecé a reír. Raquel era muy enamoradiza. Chico guapo que se le cruzaba chico con el que acaba saliendo. Pero tan rápido como se enamoraba se cansaba del pobre chico y lo dejaba. Ha roto mas de un corazón. Raquel daba envidia a cualquier chica de diecisiete años. Rubia, ojos verdes, tez blanquecina, buen tipo, sonrisa bonita, simpática, extrovertida y además era increíblemente guapa. Su madre es una famosa actriz que destaca por su belleza y su hija había salido igual. Yo era totalmente opuesta. Pelo castaño, ojos oscuros, delgada, tímida y patosa. Aun me pregunto como podemos ser amigas a pesar de ser tan diferentes. Pero la vida es así de cruel, unos se quedan todo lo bueno y otros se apañan con las sobras.
Cogí mi mochila y salí de clase junto con Raquel, sintiendo la mirada de aquel chico nuevo que había aparecido de la nada.


2 comentarios:

  1. por que tiene que ser alto y fuerte, eso es discriminación

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    1. Porque es el ideal femenino, no el mio, pero si el general y puesto que no escribo para mi, sino para los demás...

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